sábado, 14 de octubre de 2017

Primeros encuentros con los Himba

Ese día íbamos a recorrer unos 300 kilómetros desde Erindi hasta Khorixas, siendo el plato fuerte de la jornada, la visita al importante sitio arqueológico de Twyfelfontain.
Hasta el momento veníamos viajando entre 3 y 4 camionetas, y a partir de ahora, en algunos momentos, la caravana contaría con hasta 16 vehículos Toyota.

Día 6 por la mañana:
Aquella mañana de agosto nos juntamos muy temprano con Gustavo "El Colo" Hartingh y su grupo de clientes en el playón del estacionamiento del Elephant Camp de Erindi. Gustavo se dedica a llevar gente alrededor del mundo hace 20 años. Es un viejo conocido en el mundo del 4x4 en Argentina, y de ahí es que lo conocemos. De hecho la posibilidad de unirnos a este viaje en particular surgió en el jardín de su casa, un día sábado del mes de febrero. De a poco nos fuimos sumando con varios de nuestros amigos hasta conformar un apreciable sub grupo dentro del grupo grande.
Gustavo es un viajero empedernido y no para un instante. Si son de Argentina pueden sumarse a alguno de sus viajes entrando a su página web Guía4x4.com.ar.

Dimos la nota cuando nuestro amigo Pitufo se quedó dormido, y todo el grupo tuvo que esperarlo. Si había gente que no lo conocía, en media hora ya estaba en boca de todos, y ocupando con sus charlas la frecuencia de la radio que todos compartíamos.
La caravana se hizo larga, lenta y aburrida. Con tantos vehículos adelante nuestro, el polvo parecía quedar para siempre suspendido en el aire. No podíamos sacar fotos, ni abrir la ventana para fumar. Un ruido sospechoso en una camioneta, una goma pinchada en otra. Todo hacía lento el avance y entre algunos de los nuestros ya empezábamos a masticar mal humor. Por suerte la caravana se volvería mas dinámica con el correr de las horas.
Tras andar algunas horas, la caravana se detuvo en unos puestos de artesanías hechas por los Himba que se encuentran a la vera del camino hacia Khorixas. La gente se abalanzaba de las camionetas por la novedad de esta tribu famosa por el color de su piel y pelo, y por andar con los pechos descubiertos. Todos sacaban fotos y hacían sus primeras compras de recuerdos.
Por supuesto que nadie en el grupo tenía mala intención (todo lo contrario), pero a mi me resultó un poco chocante ver como los niños Himba aceptaban chupetines o inflaban globos de colores y se asustaban cuando estos explotaban.
Terminamos todos bailando y cantando, y terminó siendo un momento un poco mas agradable.
Los Himbas forman parte de la vida cotidiana de Namibia, y es posible verlos por todos lados. Ellos no se mostraban ni sorprendidos ni acosados, y pudieron hacerse de unos cuantos Dólares Namibios con sus ventas de artesanías en madera. Por suerte mas adelante podríamos tener un contacto mas profundo, y aprender todo acerca de sus costumbres.
Siguiendo nuestro camino hacia Khorixas, y el sitio arqueológico de Twyfelfontain, pudimos divisar al primer grupo de mujeres Herero con su característica y colorida vestimenta.